Los volcanes
activos se distribuyen por diferentes regiones del planeta. En particular,
México es una de esas regiones y los volcanes son parte característica del
paisaje de muchas regiones del país, particularmente en una faja central que se
extiende desde Nayarit hasta Veracruz. La actividad volcánica puede tener
efectos destructivos, pero también benéficos. Las tierras de origen volcánico
son fértiles, por lo general altas, de buen clima, y ello explica el
crecimiento de los centros de población en esos sitios. El potencial
destructivo de los volcanes representa actualmente una amenaza a la vida y
propiedades de millones de personas.
Hablando
ya del riesgo volcánico, México es un país con índice elevado de este. Se han
llegado a contar poco más de 200 volcanes, de los cuales al menos una docena de
ellos son plenamente identificados como activos, 6 de ellos son catalogados
como alto riesgo, 7 de riesgo intermedio y 3 de riesgo moderado, y existen más de
los que se conoce muy poco su actividad (CENAPRED, 2004).
Uno
de los volcanes considerando de alto
riesgo es el volcán Popocatépetl, ubicado en la frontera entre Puebla, México y
Morelos, que a partir de 1994 reinicia su actividad con erupciones moderadas y
explosivas de ceniza y pómez (CENAPRED, 2004). En la historia de actividad de
este volcán se han dado consecuencias graves como la perdida de ciudades
enteras como lo fue la de Cholula, Puebla aproximadamente en el año 800 d.c.
(De la Cruz y Ramos, 1992). El volcán Popocatépetl pertenece a los estratovolcanes o
estratificados; son los que se han formado por capas de ceniza volcánica,
fragmentos y corrientes de lava intercaladas. Su nombre proviene del náhuatl
popota= "humear" y tépetl= 'montaña o monte'." La montaña que
humea".











